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Aftersán o aftersún, por John Queras

 

Loción hidratante after sun, de Rituals

El momento de comprar una crema para después del sol es más comprometido de lo que uno se imagina. Y es que acertar con la pronunciación correcta a la hora de pedirlo no es tarea sencilla. Si te decantas por la forma anglosajona, corres el riesgo de quedar como un listillo con ínfulas que va de sabelotodo por la vida. Muy viajado, sí, pero repipi al fin y al cabo. En cambio, si optas por españolizarlo, está claro que eres un viejuno de manual de los que se echan las manos a la cabeza porque quedan muy pocas cabinas telefónicas en el barrio. ¡Supéralo, hermano, que ahora incluso los recién nacidos tienen móvil! Es la versión estival del salto generacional provocado por Michael Douglas (Maikel Daglas) y su padre, Kirk Douglas (como suena).

Aftersun Hei Poa

En cualquier caso, y pese a que el resto del año no veas un cosmético corporal ni en pintura, la aplicación de una loción hidratante y calmante postchiringuito es indispensable. Y no es un capricho de beautywarrior. Es la propia piel la que lo exige a gritos para recuperarse de los efectos de la radicación ultravioleta. La resaca del sol no se pasa tirado en el sofá, con las persianas a media asta, bebiendo agua fresquita como si la fuesen a prohibir y llenando el sufrido estómago con comida basura. Para superarla con la máxima dignidad posible, preparar la piel para el siguiente día y ayudar a fijar y prolongar el moreno, ya sea golden o bronze, no te queda otra que darle generosamente al aftersún después de una refrescante ducha.

Silk Hydration, de Hawaiian Tropic

Busca texturas ligeras si piensas vestirte enseguida para salir a quemar la noche y decántate por otras más ricas y untuosas si el plan es cenar en casita y ponerse al día con la quinta temporada de Juego de Tronos. Y hoy me despido con unas cuantas dudas, surgidas todas ellas bajo la sombrilla: ¿Es el bañateur color carne el trampantojo de la playa? ¿Por qué al cumplir los cuarenta el vello de los gemelos desaparece misteriosamente? ¿Somos acaso los damnificados de los calcetines ejecutivos tan de moda en los 90? Y, lo más importante, ¿por qué no han inventado todavía unas sandalias con sidecar para que el juanete, don Juan en mi caso, no arrastre por los suelos?

adical Recovery, de Coola


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