Brochas de maquillaje: manual de uso y cuidado
Tener un buen material para maquillarnos es un paso fundamental para conseguir un resultado perfecto. Por ello, es importante saber elegir unas brochas de maquillaje adaptadas a cada paso o necesidad y, por supuesto, tenerlas perfectamente limpias y cuidadas.
Si todavía no habías pensado en ello, este artículo es para ti, para que empieces desde hoy mismo a tenerlo en cuenta:
Tipos de brochas
Tener un buen conjunto de brochas es como tener un buen fondo de armario, merece la pena invertir en ellas y, con un buen uso y cuidados adecuados, nos pueden durar muchos años. Tampoco es necesario acumular una enorme cantidad, de todos los tipos y formas, con tan solo cuatro brochas fundamentales podrás cubrir todas tus necesidades y obtener un resultado con nota.
Las brochas que no deberían faltar en tu tocador son las siguientes:
Una brocha plana, perfecta para aplicar el corrector y las bases fluidas o líquidas. Con fibras más densas y compactas, permiten una cobertura uniforme y natural.

Una brocha más gruesa y de fibras más sueltas, perfecta para la aplicación de bases en polvo, polvos bronceadores, matificantes y productos similares. Son perfectas para su aplicación por todo el rostro, incluyendo también el cuello y escote.

Una brocha más puntiaguda o biselada, de características similares a la anterior para aplicar polvos, pero con esta forma ideal para la aplicación del colorete o iluminador.

Un pincel para aplicar las sombras de ojos o difuminar los delineados, que también servirá para aplicar pequeños retoques con el corrector en otras zonas del rostro.

Como extra, te recomendamos también contar con una esponja de maquillaje de buena calidad, ya que ofrecen una cobertura modulable y sus fibras de terciopelo ayudan a conseguir un acabado suave y difuminado sobre la piel. Son ideales para aplicar el producto poco a poco y a toquecitos, hasta conseguir el resultado deseado. Si quieres un maquillaje más pulido, humedécela ligeramente.

Cuidados para mantener tus brochas perfectas
El buen cuidado de nuestras brochas de maquillaje es fundamental, aunque es algo que la mayoría solemos descuidar y no realizamos tanto como deberíamos. Al estar en contacto con nuestro rostro, es importante limpiarlas a menudo, así como hacemos al cambiar las toallas o las sábanas, ya que pueden convertirse en un foco de bacterias que iremos esparciendo por la piel a su paso. Además, una brocha en buenas condiciones aplicará el maquillaje de mejor manera y también nos durará más tiempo si la cuidamos correctamente.
¿Cada cuánto hay que lavarlas?
La frecuencia del lavado depende del tipo de brocha y para qué se utilice:
Las brochas de aplicación de bases y productos líquidos son las que más limpieza demandan, necesitando lavarse una vez a la semana o, como máximo, cada quince días.
Las brochas de aplicación de polvos necesitan una limpieza intermedia, de una vez cada quince días.
Los lápices para aplicación de sombras son los que menos lavados requieren, con una vez al mes es suficiente, aunque es importante prestar atención y desecharlos siempre que haya alguna infección en un ojo, para que no produzcan aún más problemas o sigan arrastrando la infección al otro ojo.

¿Cómo se limpian y con qué productos las brochas de maquillaje?
La limpieza depende de las características de cada brocha. Preferiblemente se realizará con agua templada y dejándolas secar siempre en posición horizontal sobre una toalla limpia, tras retirar el exceso de agua con la misma, para que las cerdas no pierdan su forma.
En cuanto a los productos con los que realizar la limpieza, pueden ser muy diversos. Desde jabones neutros y delicados para las brochas de fibra natural, a sprays específicos o jabones de limpieza facial, más indicados para las de fibras sintéticas.
Estefanía Nieto, directora técnica de Omorovicza, nos explica que no sirven todos los limpiadores de rostro para nuestras brochas: “Podremos recurrir a nuestro limpiador de rostro como higienizante de brochas solo con aquellos en formato gel o que produzcan espuma. Deberemos evitar siempre aquellos de base oleosa, ya sea en bálsamo, aceite o crema”.

Por su parte, David Deibis, Make Up Artist de Perricone MD, nos confirma que “La espuma limpiará en profundidad la brocha, pero se retirará fácilmente. Si apostamos por formulaciones lipídicas, esos aceites no se retirarán igual de bien y es posible que, después, la brocha no deslice adecuadamente”.

