Tú decides: botas elásticas a la rodilla, ¿sí o no?
Todas amamos esa película, y no faltamos a nuestra cita televisiva anual con ella, y se nos escapa una sonrisa cuando le pilla la mano con la caja del collar… Pero nunca, nunca, nunca, una película le hizo tanto daño a una prenda. Concretamente a las botas altas. Porque desde entonces cada vez que vez una ve un par de botas por encima de la rodilla, lo primero que piensa es que son un poco Pretty Woman. Vamos, de señora de vida alegre. Bueno no tan alegre porque ya sabemos que Vivian sufría mogollón y no la dejaban entrar en las tiendas de Rodeo Drive. Y que te digan pilingui vale, pero que no te dejen entrar en una tienda… Qué clase de injusticia es esa.

Pero eliminemos prejuicios y connotaciones negativas. Ahora las botas a la rodilla son elegantes, y hasta si me apuras de niña buena. Solo hace falta ver a la Palermo para querer salir a la tienda a hacerse con unas.

Como todo, el asunto tiene su trama, porque no es lo mismo comprimir muslo cuando tienes piernecitas que cuando tienes muslamen. La vida es así de cruel, que le vamos a hacer. ¿La mejor solución? Tirar de medias para controlar el desborde carnal por encima del elástico.

Que si, seguramente le quitan parte de la gracia al asunto, pero mucho mejor que la otra alternativa, que es colocarselas encima del pantalón

Que no me gusta nada. Casi que lo odio. Por no hablar de lo que hay que sudar para meter el pie dentro del elástico con el pantalón ya debajo.

Casi casi que únicamente lo podría tolerar con un jersey largo o mini vestido encima, donde los pantalones casi que hacen el papel de las medias.

El año pasado ya hablamos de ellas a cuenta del lampshading, esa tendencia que consistía básicamente en colocarse un minivestido o maxi jersey en plan se me ha olvidado ponerme los pantalones antes de salir de casa.

Opciones no nos van a faltar en el mercado, comenzando con Zara. Botas brilli brilli con tacón considerable aunque anchito y caña tipo calcetín (49,95 euros) y estas otras de terciopelo ciertopelo burdeos (59,95 euros) que como era de esperar están agotadas en la web.

En Mango encontramos tanto la versión con tacón fino (59,99 euros) como la casi plana (45,99 euros).

Ya conocéis mi amor por las botas de Uterqüe, y no podían faltar tratando de este asunto. Las azules, con puntera en contraste (175 euros) quedan ideales con un vestido de punto tal cual este (me acabo de enamorar de todo); las de la derecha, en napa elástica, tienen cremallera interna, lo cual se agradece para evitar sudores innecesarios (195 euros).

En Cuplé encontramos lo que sería el fondo de armario de la tendencia: en mostaza, burdeos y negro, cuestan 129 euros.

Y en H&M, los diseños quizá más Pretty Woman de todos. Y es que el cordoncillo detrás del muslo le da el aire de mosquetera que no me termina de convencer. Las grises cuestan algo menos de 50 euros, y las negras, 49,99 euros.
¿Vuelta a empezar con las botas por encima de la rodilla o no hay forma elegante de llevarlas?
style: devilwearszara
