Sofía Gross y Álvaro Puente, bisnieto de Carmen Fagalde Luca de Tena, sellan su amor con una elegante boda en Palma del Río, Córdoba.
Las bodas de invierno tienen un encanto especial. La atmósfera acogedora, los paisajes de temporada y la elegancia de los tonos invernales crean un escenario mágico para el «sí, quiero». Lejos del calor del verano, los enlaces en esta época del año destacan por su sofisticación y el romanticismo que envuelve cada detalle, desde la iluminación tenue hasta los estilismos llenos de glamour.
En este escenario invernal, Sofía Gross Parias, de 28 años, y Álvaro Puente Calzada, de 29, han celebrado su boda en Palma del Río, un pueblo de Córdoba. El enlace se llevó a cabo el pasado 8 de marzo, tras tres años de relación. La pareja decidió dar el paso más importante de sus vidas en una boda donde la tradición y la elegancia se unieron en perfecta armonía. Esto no es de extrañar, pues ambos provienen de familias con una destacada trayectoria, algo que hizo de esta celebración un evento inolvidable.
Sofía Gross y Álvaro Puente ya son marido y mujer
Sofía Gross es hija del empresario Jaime Gross Íñiguez de Onzoño y Sofía Parias Fernández de Heredia. La abuela materna también tiene un gran nombre, que suena fuerte dentro de otra familia aristócrata española, Pilar Fernández de Heredia Moreno de la Cova. ¿Y el novio? Álvaro Puente Calzada es descendiente de los Luca de Tena. Hijo de José Vicente Puente Fagalde y Begoña Calzada Zúñiga y, a su vez, nieto por parte de padre de Carmen Fagalde Luca de Tena y Leandro Puente García-Arnáiz. Pero para indagar un poco más en su familia, también debemos decir que su tía, la hermana mayor de su padre, es María del Pilar Puente Fagalde, actual condesa de Verdú.
Detalles de la boda
El pasado 8 de marzo, Sofía y Álvaro reunieron a más de 300 invitados para celebrar su gran día en un entorno lleno de encanto. Su boda, dividida en dos momentos inolvidables, comenzó con una emotiva ceremonia religiosa en la Parroquia Nuestra Señora de la Asunción. A tan solo unos pasos, en el majestuoso Palacio Portocarrero, tuvo lugar la celebración, donde la magia del invierno y la elegancia del lugar crearon una atmósfera única. Un enlace invernal que combinó tradición, historia y sofisticación en la hermosa localidad de Palma del Río.
El Palacio Portocarrero, de origen romano y ubicado en el cruce de los ríos Genil y Guadalquivir, forma parte de la historia familiar de Sofía. Perteneció al bisabuelo de su madre y fue testigo del paso de los Reyes Católicos. Durante la Guerra Civil sufrió un incendio, pero su actual propietario, Enrique Moreno de la Cova, tío de Sofía, junto a su esposa Cristina Ybarra, ha trabajado en su restauración durante años. La primera boda celebrada allí tras su reconstrucción fue en 1998, cuando Pilar, tía de la novia, se casó con el escritor Borja Milans del Bosch. Ahora, casi tres décadas después, este enclave histórico y cinematográfico acogió el banquete y la celebración del enlace de Sofía y Álvaro.
Vestido de novia Cherubina
Los novios se encargaron de todo y lo hicieron muy bien. Todo estaba en perfecta consonancia, aunque también tuvieron la ayuda de la madre del novio. «Confié plenamente en ella, ya que es una artista y tiene muy bien gusto», confirma la novia.
El vestido de novia
El vestido de novia de Sofía llevó la firma de Ana García, fundadora y directora creativa de Cherubina. «Fui con mi madre a varios talleres, y aunque Cherubina fue el primero, supe de inmediato que era el lugar adecuado. No tenía una idea clara, pero conecté perfectamente con ellas y supieron captar mi estilo», cuenta Sofía. Su vínculo con la firma sevillana era aún más especial, ya que Pedro Parias Jiménez, marido de la diseñadora, es primo de su madre. En el atelier, un cuerpo con escote Bardot llamó su atención, y a partir de él diseñaron su vestido en organza rústica con jaretas bordadas, una falda con movimiento y una sobrecola desmontable. «Cuando salí, no tuve dudas: ese era mi vestido».
Apenas se hicieron modificaciones del boceto inicial. Desde la primera prueba confesó un trato inmejorable por parte de Cherubina. El vestido estaba confeccionado en organza rústica cava con talle trabajado a mano con jaretas bordadas y fruncidas simulando el punto inglés. Línea de la falda fluida con superposiones sobre piel de ángel. Y por último, sobrecola desmontable con dos capas de capa de organza de cava.
Más detalles de la boda
Y sí, tenemos muchos más detalles. Por ejemplo, el encargado de las fotos de boda, que fue Lucía Cherubina, como no podría ser de otra forma. Aunque la novia confiesa que no le gustan mucho las fotos, sabía que con Lucía todo sería mucho más sencillo. Del vídeo se encargó FlipFlop Media, que lo hicieron también muy fácil según los novios. En cuanto al ramo, lo hizo Víctor Márquez. La novia le comentó la idea que buscaba y confió en él con los ojos cerrados. ¿El resultado? Un ramo precioso que no pasó desapercibido.
Plantas, madera, naranjas… la deco tenía cierto aire campestre, muy de moda en las bodas donde la primavera está a la vuelta de la esquina. Para rematar la celebración, el grupo Tarambana animó el cóctel y el DJ Dani Fraile, de ICON, fue el rey de la fiesta.